LA ROTACIÓN DE CULTIVOS
El método que propongo no consiste en cambiar el terreno, sino -como es lo propio de la auténtica rotación de cultivos- en variar los modos de explotación y las semillas de los cereales. Aquí nos encontramos en seguida con el principio de la limitación, que es el único principio salvador en este mundo. El hombre será tanto más inventivo cuanto más se limite. Un condenado a cadena perpetua, siempre solo en su celda, tiene una enorme fuerza imaginativa. ¡Una pequeña araña puede proporcionarle inmenso placer! Que cada uno recuerde sus tiempos de colegio, cuando los pocos años no nos permitían tener preferencias por los profesores que debían instruirnos y que, consiguientemente, solían ser tan aburridos. ¡Ah, pero qué imaginación teníamos nosotros entonces! Una mosca bastaba para hacernos felices. Muchas veces cazábamos una y la metíamos bajo un casco de nuez, con el fin de verla cómo evolucionaba de acá para allá con su pesada carga. Otras veces solíamos hacer un agujero en el pupitre y la encerrábamos allí, gozando lo indecible mientras la contemplábamos a través de un cucurucho de papel. Y, cuando no había moscas, nos divertíamos escuchando la monotonía de las goteras. Teníamos una capacidad enorme de observación, de suerte, que no se nos escapaba ni el más ligero ruido ni el movimiento más insignificante. Este es un ejemplo máximo de la aplicación de ese principio que no busca satisfacciones en la extensión, sino en la intensidad. Cuanto más inventivo sea un hombre en el cambio del método de cultivo, tanto mejor le irá (...) Solamente se empieza a vivir de un modo artístico cuando se ha lanzado la esperanza por la borda, pues mientras se espere no hay manera de limitarse (...) No tiene nada de extraño que la esperanza fuese también uno de los dones sospechosos de Prometeo, que no pudiendo dar a los hombres la presciencia de los seres inmortales, les dio en su lugar la esperanza.
SÖREN KIERKEGAARD, Estudios estéticos II. Ediciones Guadarrama, 1969.
SÖREN KIERKEGAARD, Estudios estéticos II. Ediciones Guadarrama, 1969.
Etiquetas: aburrimiento, extensión, imaginación, intensidad, invención, límites



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