miércoles, agosto 16, 2006

SER ABSOLUTAMENTE MODERNO

Sí, la nueva hora es, por lo menos, muy severa. Porque puedo decir que obtuve la victoria: el rechinar de dientes, los silbidos de fuego, los suspiros pestilentes, se moderan. Se borran todos los recuerdos inmundos. Mis últimos pesares se desvanecen -celos por los mendigos, los bandoleros, los amigos de la muerte, los retrasados de toda especie. -Condenados, ¡si yo me vengara! Es preciso ser absolutamente moderno. Nada de cánticos: conservar lo adelantado. ¡Dura noche! ¡La sangre seca humea sobre mi rostro y nada tengo por detrás salvo ese arbolito horrible!... El combate espiritual es tan brutal como la batalla entre hombres; pero contemplar la justicia sólo es placer de Dios (...) Es una buena ventaja poder reírme de los viejos amores engañosos y cubrir de vergüenza a esas parejas mentirosas -he visto allá el infierno de las mujeres; -y podré poseer la verdad en un alma y un cuerpo.

ARTHUR RIMBAUD, Una temporada en el infierno. Ed. Marymar, 1978.